El color de la
manzana…
Prólogo.
Palermo:
un barrio en donde habitan distintas gamas de gente, elegantes ejecutivos,
poetas y pintores, bohemios hippies de generaciones olvidadas, mujeres de
tacones finos en un “clandestino rublo 59”, una caricaturesca feria de libros
gastados, artesanos: vendedores de fantasías de collares y pulseras de
alambres, magos ilusionistas con sahumerios de mil aromas y colores. Un barrio
en donde todo se mezcla y se junta habitando la corrompida ciudad de Buenos
Aires, nace esta historia digna de lo más común que se hayan escrito.
A finales del año 2013, en el atardecer de mis
cuarenta y pico, para cumplir el sueño de escritor, elegí escribir sobre “Eva”, una solitaria
prostituta de faldas cortas, tacones altos y un gastado abrigo de nostalgia,
con el cual abriga su presente.
Una historias que aun palpitan en los más profundos de
mí ser.
Es el tema que escogí para este libro, historia de un
maravilloso momento de amor de juventud, clandestino silencioso y prohibido.
Pensé que escribir sobre EVA, tal vez resultara gratificante
o tal vez amargo, pero no tenía muy claro como lo encararía.
Pero un día, mientras daba vueltas dentro de mi hogar
acompañado por un amargo, la música de tango que sonaba por internet en
una radio de mi lejano país, me percato que Julio Sosa cantaba un tango en el
que se exaltaban viejos amores imposibles, deudas de la vida, “lo que nunca fue”.
En ese instante, sin dudar, decidí escribir el origen de esta historia
personal. El momento en que la simple letra de aquel tango se mezcló con mí
pasado “de amor imposible”…
Se podría contar de mil formas y maneras esta simple historia, una historia que no
deja de ser común, sencilla y casi insignificante de una prostituta de ciudad,
si no fuera que Yo, conocí a EVA…
Eva, un sueño imposible de joven
adolecente, una estrella lejana a mis brazos extendidos.-Por entonces Eva, era una pasión alborotada de mi despertar
adolecente, suprema
y hasta cierto punto, inexplicable, me retrotraía a la situación de la escena
del paraíso terrenal en la que la serpiente le propone explícitamente que
muerda el fruto prohibido para llegar a tener el mismo conocimiento que DIOS.
En lugar de hacerlo, tome distancia y escondí mis sentimientos, dejando la
manzana en la manos de mil amantes y a la
merced de falsos amores. Este hecho
quizás marco consecuencias que aún hoy,
como fantasmas deambulan por las noches en la ciudad. Quizás una nueva
situación en la historia de su humanidad: me haga desaparecer el
dolor y la culpa de no haber tomado su manzana entre mis manos… De haber retado
a DIOS por su amor o su cuerpo. Absolutamente
desconsolado, le plantea a Eva, mi dolor, como queriendo empezar la historia
nuevamente o cambiar las reglas del juego a partir de ahora y, en un tono
inusual, me dijo Eva al oído: _Nada tengo que perdonarte viejo amante
imposible, pero… «Por favor, cuando escribas esta historia y cuando de mi vida
hables, no emplees el término PUTA, es un neologismo infame, utiliza
el de PROFECIONAL
DEL AMOR,
que está más en consonancia con mi estatus profesional, ¿de acuerdo?» Jorge, y se marchó…
_“Por efecto de los
muchos años de prostitución que pesan sobre sus espaldas y por el divino
respeto, por mujer y platónico amor, no divulgare en este relato el motivo que
la condujo al oficio más antiguo de la humanidad; Pero este humilde escritor,
dará fiel detalles de «Quien fue Eva, y un secreto...”_
“La prostitución es uno de los oficios más antiguos del
mundo. Tal vez porque está ligado a algo tan esencial para el ser humano como
lo es el sexo. Quizás por eso es que las prostitutas, junto a los sepultureros,
jamás dejarán de tener clientes”.
Titulo original: El color de la
manzana.
Autor: Jorge Emilio Rios Z.
Obras de: El escritor de palabras con
eco.
Ilustración
de: Alan Fioravante (Artista plástico Argentino)
EDITORIAL:
(COPIRIGHT 2014 © TODOS LOS
DERECHOS RESERVADOS)
Prólogo.
Palermo:
un barrio en donde habitan distintas gamas de gente, elegantes ejecutivos,
poetas y pintores, bohemios hippies de generaciones olvidadas, mujeres de
tacones finos en un “clandestino rublo 59”, una caricaturesca feria de libros
gastados, artesanos: vendedores de fantasías de collares y pulseras de
alambres, magos ilusionistas con sahumerios de mil aromas y colores. Un barrio
en donde todo se mezcla y se junta habitando la corrompida ciudad de Buenos
Aires, nace esta historia digna de lo más común que se hayan escrito.
A finales del año 2013, en el atardecer de mis
cuarenta y pico, para cumplir el sueño de escritor, elegí escribir sobre “Eva”, una solitaria
prostituta de faldas cortas, tacones altos y un gastado abrigo de nostalgia,
con el cual abriga su presente.
Una historias que aun palpitan en los más profundos de
mí ser.
Es el tema que escogí para este libro, historia de un
maravilloso momento de amor de juventud, clandestino silencioso y prohibido.
Pensé que escribir sobre EVA, tal vez resultara gratificante
o tal vez amargo, pero no tenía muy claro como lo encararía.
Pero un día, mientras daba vueltas dentro de mi hogar
acompañado por un amargo, la música de tango que sonaba por internet en
una radio de mi lejano país, me percato que Julio Sosa cantaba un tango en el
que se exaltaban viejos amores imposibles, deudas de la vida, “lo que nunca fue”.
En ese instante, sin dudar, decidí escribir el origen de esta historia
personal. El momento en que la simple letra de aquel tango se mezcló con mí
pasado “de amor imposible”…
Se podría contar de mil formas y maneras esta simple historia, una historia que no
deja de ser común, sencilla y casi insignificante de una prostituta de ciudad,
si no fuera que Yo, conocí a EVA…
Eva, un sueño imposible de joven
adolecente, una estrella lejana a mis brazos extendidos.-Por entonces Eva, era una pasión alborotada de mi despertar
adolecente, suprema
y hasta cierto punto, inexplicable, me retrotraía a la situación de la escena
del paraíso terrenal en la que la serpiente le propone explícitamente que
muerda el fruto prohibido para llegar a tener el mismo conocimiento que DIOS.
En lugar de hacerlo, tome distancia y escondí mis sentimientos, dejando la
manzana en la manos de mil amantes y a la
merced de falsos amores. Este hecho
quizás marco consecuencias que aún hoy,
como fantasmas deambulan por las noches en la ciudad. Quizás una nueva
situación en la historia de su humanidad: me haga desaparecer el
dolor y la culpa de no haber tomado su manzana entre mis manos… De haber retado
a DIOS por su amor o su cuerpo. Absolutamente
desconsolado, le plantea a Eva, mi dolor, como queriendo empezar la historia
nuevamente o cambiar las reglas del juego a partir de ahora y, en un tono
inusual, me dijo Eva al oído: _Nada tengo que perdonarte viejo amante
imposible, pero… «Por favor, cuando escribas esta historia y cuando de mi vida
hables, no emplees el término PUTA, es un neologismo infame, utiliza
el de PROFECIONAL
DEL AMOR,
que está más en consonancia con mi estatus profesional, ¿de acuerdo?» Jorge, y se marchó…
_“Por efecto de los
muchos años de prostitución que pesan sobre sus espaldas y por el divino
respeto, por mujer y platónico amor, no divulgare en este relato el motivo que
la condujo al oficio más antiguo de la humanidad; Pero este humilde escritor,
dará fiel detalles de «Quien fue Eva, y un secreto...”_
“La prostitución es uno de los oficios más antiguos del
mundo. Tal vez porque está ligado a algo tan esencial para el ser humano como
lo es el sexo. Quizás por eso es que las prostitutas, junto a los sepultureros,
jamás dejarán de tener clientes”.
Titulo original: El color de la
manzana.
Autor: Jorge Emilio Rios Z.
Obras de: El escritor de palabras con
eco.
Ilustración
de: Alan Fioravante (Artista plástico Argentino)
EDITORIAL:
