lunes, 6 de octubre de 2014

Buenos Aires, Madrid…

Es el término de una noche cualquiera,
Sangra la madrugada.
Un llanto invisible, una canción de evasión, un adiós fingido
Y una sombra; Poco a poco se inclina el padre sol y
El equipaje abarrotado de tontos recuerdos.
En mano, apretado, ya hace muerta la última esperanza
Junto a un  frio reflejo de existencia.
La nada se transforma en absoluta ausencia y,
Mi pecho late, mis lágrimas caen y el adiós,
Se hace inminente en esta sangrante madrugada.
Suena el acorde más dramático en la última llamada al embarque;
Me marcho.
Adiós a todos, adiós al amigo que no tengo,
A la mujer que no ame con presencia,
Y a la última oportunidad que jamás llego.
Espero en vano la voz que me detenga,
¡Ruego que me detenga, suplico que me detenga!
El mudo es mudo en las madrugadas sangrientas…


06/10/2014                                     Jorge Emilio Rios Z.