viernes, 16 de enero de 2015

La señora.


Se presentas seductora en la noche, acechante.
Me hablas, gimes y me atrapas…
Cierro mis ojos, y el frio de su presencia me invade,
sombra que sube por mi cuerpo y me hace tiritar mi voz.
¡Quiero gritar! pero mi voz se atrapa en mi garganta.
Intento escapar de sus feroces manos,
Pero ella se aferra a la poca lucha que da mi cuerpo.
Su seducción incita mi locura, ¡me gusta!,
¡Pero quiero que esto termine!
la luna cómplice, me bañado con su luz, y el eco de sus gemidos se pierden en la habitación...
y mi razón se pierde entre su silueta.
Llegaste pronto, _le digo_, se burlas y sonríes.
Sus manos recorren mi cuerpo, y se adueña de mis latidos.
Es capaz de apagar cada centímetro de mí,
Mientras mi cuerpo rendido cae en sus manos,
El cansancio se hace pleno y el frio crece.
Siento el espiro apronto,
mi cuerpo se contrae y se agota por ella.

_ ¡No dejes de besarme!, ¡no, no lo hagas que tengo miedo!
Todo se vuelve oscuro, pierdo mi conciencia.
¿Dónde me has llevado?,
Esta noche dura un eterno... ¡déjame acá! no me hagas marchar.
Mi cuerpo late aun, no estoy rendido,
Pon tus manos en mi pecho y siente su latido.
Su respiración fría me susurra como notas de un piano
Su llanto de plañidera.
Abro los ojos y estás ahí. 
En medio del delirio, ya sin fuerzas.
Mis dedos se enredan en sus cabellos
¡El silencio!
¡Mágico!
¡Sublime!
Me rindo, caigo y regreso al descanso,
Mientras se alejas...



16 de Enero de 2015                 Jorge Emilio Rios Z.