Ausencia.
Cien
puñales sembrados en mi pecho,
cien
puñales y una desazón.
Espectro
que me acobarda el beso,
que
da miedo al amor;
Un
puño cerrado llorando Rosarios de infortunios,
un
amargo adiós que me acaricia
con
un agónico sin sentido de existencia,
como
cual amor casual de una noche oscura,
sin
pasión y sin estrellas.
Un
beso que se escapa en puntilla de pie;
Ladrón
miserable que deja un vacío, a cambio de más vacío.
_Así emigras.
Te
emancipas de mis manos,
ya
provista de tus fuerzas.
Eres
golondrina libre, lista para el vuelo.
Yo,
soy pasado, y tú, la ausencia.
Cien
puñales sembrados en mi pecho quedan,
cien
puñales, una desazón,
y el
beso que se escapa de puntilla de pie,
como
cual ladrón que robo mi vida,
dejándome
un vacío a cambio de más vacío,
una
rosa negra de despedida,
_Así
te marchas…
18 de junio de 2015 Jorge
Emilio Rios Z
