domingo, 12 de octubre de 2014


 Carta abierta a la conciencia.

Comprendo que hay distintas clases sociales en la misma “aldea”, _Comprendo, pero no comparto. No por revolucionario o anarquista, es un pensamiento que me marca la diferencia entre las desigualdades de unos pocos “RESA SANTOS”.
“Si lo único que hace que una persona sea decente es la esperanza de una recompensa divina, entonces, amigos, estamos fritos; Esas personas, ludópatas de la fe, son un pedazo de excremento, y   desearía que salieran a luz cuantas más de ellas mejor. Desenmascarar a todos esos falsos profetas, _ ¿Tienen que blasfemar nuestra confianza contándonos historias que violan cada ley del universo sólo para poder justificar un maldito día de gloria? ¿Qué dice eso de su honorabilidad humana?”.

Esos seres, son para nuestros espíritus, el mal, encarnado en la política, 
“haciéndonos creer que la conciencia humana de un pueblo, es un trágico paso en falso en la evolución de una nación. Por ello nos volvimos demasiados ingenuos, rebaños inconscientes y  verdugo de nosotros mismos, la naturaleza política, sin piedad, nos creó un aspecto separatista de las verdaderas razones de una sociedad democrática, para ellos, somos criaturas que no deberíamos existir de acuerdo a la ley natural de todo ser humano. Somos cosas que funcionan bajo la ilusión de tener libertad, un pan rancio ganado a sudor, y un libro sin letras que formen una mínima oración de consuelo al saber, una acumulación de carencias y sentimientos de respeto y dignidad. Nos programan para el VOTO, asegurarnos que somos alguien, cuando en realidad nada somos. Quizás lo más honorable que podríamos hacer como pueblo es no negar esa programación y combatir por nuestros ideales comunes como sociedad, dejar de reproducirnos, con la doctrina de fracasados, caminar de la mano hacia nuestras propias aspiraciones y recuperar la dignidad como nación, como seres libres y como dueños de nuestros sueños y esperanzas; Una última cuestión, amigos y amigas, excluyamos voluntariamente de nuestro diccionario la palabra COMPAÑERO”.

Seamos, simplemente hermanos…


                                   Jorge Emilio Rios Z.
12 de Oct. De 2014
 



 
   

                                                    EL COLOR DE LA MANZANA.

 Mi primer acercamiento a la narrativa sicalíptica se debió a la pura casualidad, un día pensando en mi lejano Buenos Aires, sus calles que tanto añoro desde mi partida al viejo mundo. Fue así que me topé con el fantasma de los recuerdos y comencé a jugar con ellos, convirtiéndolos en una narrativa escrita por la impetuosa libertad de mi mente –una narración con alma de melancolía y cuerpo de mujer, dos valores esenciales para describir una historia de putas y metejones.  Un libro de referencia para los hombre que fueron adolecentes promiscuos liberales, marcado por amores prohibidos–, inspirado en la tristeza desgarrada de un sueño erótico incompleto.  
La sola mención del nombre del personaje para este libro, me abrió el apetito voraz, sintiendo la urgencia en mis manos, por encontrar las frases y palabras más claras para construir esta historia.
Dos años atrás, recordaba minuciosamente todo; Había tenido un sueño en donde me veía a mí mismo, como un avejentado escritor mediocre, paseando sus nostalgias por la ciudad que lo vio, joven, promiscuo y soñador; Pero la había desechado, porque pensé en la verdadera razón de aquel sueño y,  no quise maltratar el pasado, por la acción de principiante escritor. Sagrados recuerdo del tiempo en donde las conquistas y los amores eran las grandes batallas en que el hombre de las noches, ganaba o perdía a fuerza de inconciencias y rebeldías, por ello, no me animé a escribirla.

 Aprendido por el transitar de los años por el  camino de la melancolía, me dispuse a retroceder sobre mis pasos y adquirir valor para enfrentándome al desafío de “Ser o no Ser”…  
Solitario y taciturno, estaba a la espera de una señal que me marcara la hora de comenzar, de intentarlo, y llego…  el mismo sueño, las mismas sensaciones, el mismo personaje de aquel que había dejado de lado la última vez: un relato melancólico, sensual y desgarrador.

El Color de la Manzana_ narra la historia de una prostituta de barrio, quien tras el paso de los años, nada había cambiado en su destino, excepto,  Buenos Aires, la gente, el invierno, y yo.
Un desconsolador paisaje lleno de miserables recuerdos y, un escaso reflejo romántico de bohemia juvenil.
_Eva, puesta allí por el destino, en mis sueños y en mi  vida; Mi vida, la misma que siente,   aprovecharse de su historia y la empujará a ofrecer sus recuerdos, como a su cuerpo en el burdel más barato de la vida.

Escrita esta narración en el más bellos de los decoros, los cuales hacen de la historia un simple relato de putas y nostalgias, que el lector, hombre, la apreciaran con gozo estético, y la mujer lectora, con admiración romántica, incluso, me arriesgaría a decir, con admiración sensual.
El libro está dividido en momentos bien señalados, por sus personajes, sus historias y sus  confesiones;
Eva, una mujer amada por la pluma del autor, a quien regresa en sueños a su mente y sin aviso previo a su vida, encontrándose  un diferente hombre de aquel que conociera en aquellos años en que se iniciara en la prostitución por sus propias razones.
Año en que mi travesía por el mundo de la lujuria, se consumía muy rápidamente, a la vez que el    amor clandestino, marcara las primeras cicatrices y pocas victorias. 
Al terminar estas líneas, y dejando en el claro conocimiento al lector, la intención del libro “El Color de la Manzana”. Una  historia escueta y común de una prostituta de ciudad, tan simple y mediocre, _si no fuese que yo, conocí a Eva.


                                                                                                  Autor:   Jorge Emilio Rios Z.