miércoles, 21 de enero de 2015

Poema: de un 30 de Enero.
Donde tú no estuvieras, como en ese recinto,
cercado por la muerte,
en cualquier paradero, conocido o distante,
leería tu nombre en frio metal.
Ahí, donde empezaste a vivir para el mármol,
cuando se abrió a la sombra tu cuerpo desgarrado y cansado,
pusieron una fecha: treinta de Enero. Y suspiraron
tranquilos los lamentos, y rezaron por ti los deudos. Te concluyeron.
Alrededor de ti, de lo que fuiste,
en sepulcros similares y en funestos silencios,
otros, huesos o cenizas, te hacen imperceptible.
Ciento que lo miras todo, lo palpas todo:
hierros, urnas, altares,
Y esa ambigua cruz, sin retrato carcomido por la lluvia,
una cita obligada, tu nombre y
flores marchitas de ausencia, la mía...
Una horrible poema…
¡Quiero ser autista con todo esto!
Pero tu nombre sigue ahí,
Tu ausencia y tu recuerdo
Siguen aquí.
 _ ¡Aquí!_, donde duele,
Donde tú no estarías
si una hermosa mañana, con música de bandoneón,
Mi mano tocara tu mano y
los ángeles,
Los ángeles no te hubiesen abandonado…         

 **************************************************


P/D: A la memoria de mi padre: Juan Carlos Rios
Un humilde constructor de mi vida.


21 de Enero de 2015                Jorge Emilio Rios  (z).