Sean eterno los laureles…
Estas lágrimas que son
Las tuyas,
Las mías,
Las de ellos,
Las de todos.
Este dolor
Que desangra en venas laceradas
Mientras la muerte cabalga la piel
De la patria deshonrada;
Y el beso es una mueca de antiguas alegrías
Y el amor, una guadaña en mano del verdugo
que impera.
Quizás vuelva la fe a mi pueblo
Cuando el río y la lluvia,
Limpien las piedras
Teñidas del llanto del obrero
Y la sangre de la nación,
Y gritemos a viva voz...
¡O juremos con gloria morir!
18/02/2015 Jorge Emilio Rios Z

