Pausadamente…
Hay veces que recuerdo
cuando era un niño, con sueños de pájaros y espadas de papel, solía fantasear
que cambiaría el mundo.
Luego mientras
fui creciendo, descubrí que nada podía hacer al respecto, el mundo cambia solo,
pausadamente, tan lentamente que la vida se nos va, se agota y el mundo sigue
girando.
No podía
cambiar mi país, mucho menos el mundo entero.
Después quise
cambiar a mi familia, a mis seres queridos, a mis maestros, vecinos...
También a mis
amigos, inclusive a mí padre, pero tampoco pude hacerlo.
Hoy me doy
cuenta de que si tal vez yo hubiese comenzado por cambiar primero, tal vez mi
familia y mis amigos hubiesen cambiado.
O
mejor aún, si los hubiese aceptado tal cual eran, así habríamos podido cambiar
el mundo, al meno no desistir.
“A
veces deseo que otro niño lo intente, pausadamente”…
06/12/2014
Jorge Emilio Rios Z.
Dedicado a los hijos que vendran...
