Suena
el acorde de un piano herido por los años,
La vejez, llego con el desafino.
Su sensual sonido, gime de dolor, esta malherida su voz.
Y trata de gritar, _ ¡grita, grita!, que el tiempo no paso…
Solo un sueño fueron sus calendarios, un sueño que causaron heridas.
“Los acordes de la vida”.
La vejez, llego con el desafino.
Su sensual sonido, gime de dolor, esta malherida su voz.
Y trata de gritar, _ ¡grita, grita!, que el tiempo no paso…
Solo un sueño fueron sus calendarios, un sueño que causaron heridas.
“Los acordes de la vida”.
Jorge Emilio Rios Zenol 15/07/2014

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