Buenos Aires, Madrid…
Es el término de una noche cualquiera,
Sangra la madrugada.
Un llanto invisible, una canción de evasión,
un adiós fingido
Y una sombra; Poco a poco se inclina el padre
sol y
El equipaje abarrotado de tontos recuerdos.
El equipaje abarrotado de tontos recuerdos.
En mano, apretado, ya hace muerta la última
esperanza
Junto a un
frio reflejo de existencia.
La nada se transforma en absoluta ausencia
y,
Mi pecho late, mis lágrimas caen y el
adiós,
Se hace inminente en esta sangrante
madrugada.
Suena el acorde más dramático en la última
llamada al embarque;
Me marcho.
Adiós a todos, adiós al amigo que no tengo,
A la mujer que no ame con presencia,
Y a la última oportunidad que jamás llego.
Espero en vano la voz que me detenga,
¡Ruego que me detenga, suplico que me
detenga!
El mudo es mudo en las madrugadas
sangrientas…
06/10/2014 Jorge
Emilio Rios Z.

No hay comentarios:
Publicar un comentario