lunes, 1 de junio de 2015

El vagabundo escritor.


"No soy un hombre que sabe, pero sí que piensa y ve.
He sido un hombre que busco, y lo soy aún;
Pero no busco ya con el arrebato adolescente,
ni en los libros rojos;
Comienzo a escuchar la enseñanza de la mitad de la vida,
y mi sangre murmura en mí sus experiencias.
Mi historia no es agradable,
No es dócil ni armoniosa como las historias supuestas;
Sabe a insensatez, a soledad, a locura,
y a un sueño inconcluso,
 _ ¡que me golpea el pecho desde siempre!_
Como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos."
He aprendido en las calles largas y silenciosas.
Cuando caminaba en tinieblas y tropezaba y caía
y me levantaba y pisaba con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas,
y alguien detrás de mí también las pisaba:
me detenía, se detenía;
y corría,  y me corría. Volvía el rostro: Y nadie.
Todo estaba oscuro y sin salida,
y daba vueltas y mil vueltas en las esquinas
que apuntaban siempre en dirección
a la calle de la soledad,
donde nadie me esperaba ni me seguia,
donde yo seguia sueños que tropiezaban
y se levanta y me decían al verme: _¡lucha!…_


P/D: Hubo un tiempo en que la soledad me arrullo fuertemente entre sus brazos, la calle fue mi único mundo y la pobreza, una gruesa manta que tapo mis dolencias y abrigo mi abandono, (de esa época, no me arrepiento de nada…)


02 de Junio de 2015                                     Jorge Emilio Rios Z


         



                                                   

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