jueves, 30 de julio de 2015

El último instante.

Tal vez,
fue esa melancólica noche a orilla de la madrugada,
que decidió el instante: "nunca más rozar mis labios".
Y la luna que brillaba a lo lejos,
y el alba insinuante,
en esa despedida
también llamada adiós,
nos dio un suspiro.
Cuando mirándonos  a los ojos
nos dimos cuenta,
que no podrían separarse nunca más.
Y se fundieron en un beso interminable
que perdura como eco de mis palabras.


31 de Julio de 2015               Jorge Emilio Rios Z.






                

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