Voy camino de nuevas
palabras.
Me gusta estar solo. Caminar sin rumbo fijo, perdido en mis reflexiones. Meditar
sentado frente a un agradable paisaje, dejando que la brisa acaricie mi rostro.
Entrar en contacto con el tibio sol de la temprana mañana, permitiéndole que me
caliente los huesos y recibiendo una dosis de vitamina D.
O tumbarme bajo la hechicera luz de luna,
imaginando cuántos antes que yo habrá tratado de hacer recuento de las
estrellas.
Me complace ese momento único en que las palabras sobran. Basta fundirse
con la vida que nos rodea, mirar hacia el interior, para encontrar esa paz que
con demasiada frecuencia se nos va de las manos.
Es fácil que de ese silencio escogido brote un diálogo mudo en que un
solo interlocutor se lo dice todo.
Un día de 2016
Jorge Emilio Rios Z
(El escritor de palabras con eco)