“Solo el rigor de la mentira es la esperanza del imbécil”
Asumo el riesgo de equivocarme, de delinquir robando intentos a lo imposible.
Renuncio al camino corto, pues me aburriría con tan pocos infortunios.
He de morir de pie ante mis propias convicciones, no quiero ser juzgado por necio, ni por cobarde, mi verdad, puede que lastime, pero sé que no mata.
El puñal de mis palabras solo abre heridas que el tiempo cura, si se dejan curar…
Jorge Emilio Rios Zenol

Gran sentencia, Emilio. Buena prosa poética la tuya. Abrazos.
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