Las
huellas de mis pasos…
La
vida se hace vieja
en un mundo de murallas indiferentes
y gente de papel;
la artificial luz de los letrero
reflejan gatos nocturnos
contemplando una falsa luna,
la ciudad murmura monótona
como una gran rueda chirriante
cargada de monstruos
que trae desde lejos o de algún infierno.
Los mundos se avecinan
trayendo una aventura de rostros
repletos de sus noches,
anticipándose a una aurora
de ausencias.
Algunas figuras
dejan de hablar de sí mismas,
han quedado libres
para el sueño;
como un enigma
se eleva un alma marchita
hacia un mundo invisible
arrancado de las entrañas
de la misma tierra.
en un mundo de murallas indiferentes
y gente de papel;
la artificial luz de los letrero
reflejan gatos nocturnos
contemplando una falsa luna,
la ciudad murmura monótona
como una gran rueda chirriante
cargada de monstruos
que trae desde lejos o de algún infierno.
Los mundos se avecinan
trayendo una aventura de rostros
repletos de sus noches,
anticipándose a una aurora
de ausencias.
Algunas figuras
dejan de hablar de sí mismas,
han quedado libres
para el sueño;
como un enigma
se eleva un alma marchita
hacia un mundo invisible
arrancado de las entrañas
de la misma tierra.
Y
yo perduro esperando tiempo…
Jorge Emilio Rios Z. 06/06/2014

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