lunes, 8 de diciembre de 2014

Tú, mi amante…

¡Calla!, _has una pausa infinita entre tu tiempo y el mío.
¡Mírame!, _construye un horizonte al final de mi mirada,
¡Deséame!_ entre tus pétalos de plenitud, gemidos y amapolas.
Rompe espejos de viejos amores y quédate, quédate, quédate…
Seré el caballero de tus cuentos de hadas, la fe constante que mueva tus montañas.
Seré vino que embriague tus ansias,
La sombra que abrace, tu sombra desnuda,
Seré el puñal, la daga, el sicario que mate tus penas, tus lamentos.
¡Calla, no digas nada!,
Has un vacío al silencio y una respuesta perpetua.
Ven,  arrímate a cada instante a mis deseos 
Búscame en palpitante seducción;
Besa cada palmo de mi ser y
arde estremecida en tu calor...
Cuántas cosas provocas en mi esencia,
Al sentir tu piel subiendo contra mi piel. 
Eres pación y eres vicio alucinante...
¡Calla, no digas nada!, quiero escuchar 
sólo el latido de tu alma de amante 
Que me provoca el delirio inagotable de amarte 
Y despierta las ansias de pasión. 
Entrégame tu alma de amante enamorada, esa... 
La que viene a extasiarme 
Y duerme entre mis brazos
Su razones y alegrías.



08/12/2014                                Jorge Emilio Rios Z.

Dedicado a Carla, mi amiga, amante y mujer…




No hay comentarios:

Publicar un comentario