Algo maravilloso.
Habrá quien diga que lo más
bello del mundo es un lugar, tal vez un amanecer, una joya. Habrá quien piense
que la belleza es una persona a quien aman, o un actor, o tal vez a alguna
prenda favorita, por eso de que le da un luck intelectual a su personalidad.
Para cada cual la belleza es algo distinto, desde luego.
En el año y largo que hace que
no pasaba por aquí mi vida se ha dado la vuelta como un calcetín varias veces.
Supongo que si alguien lo mirara desde fuera ahora mismo pensaría que me drogo
con el COLA CAO. Tal vez estén en lo cierto, no lo voy a negar. Pero a veces
los mayores cambios pasan desapercibidos excepto para quien los vive, y supongo
que este es el caso.
Y es verdad, oigan; yo tampoco
he cambiado tanto. Supongo que, para desconcierto y disgusto de más de un leyente,
en las grandes cosas sigo más o menos igual. Pero sí es cierto que he aprendido
a ver las cosas de una forma distinta, aunque en este momento aún no sepa qué
hacer exactamente con todo ello. “Lectores, esto del
cambio no es una simple tontería.” Pues
tal vez, oigan. Ya se verá. Yo sí lo noto. Mi percepción se ha cubierto de
pátinas y barnices y estas, ahora mismo, lo transforman todo a mí alrededor.
Sí puedo decir que me ha
ocurrido algo maravilloso a lo largo de este proceso; el descubrir que mi mujer
me dice, TE AMO, mirándome con la misma pasión de aquellos lejanos años. Será
orgullo masculino, o la testosterona que nos vuelven a todos los hombres enamorados
tonto o cualquier otra cosa a la que el respetable tenga a bien achacar este
nivel de exaltación, pero lo cierto es que cada vez que la miro, la acaricio, le
beso u oigo su voz, me parece que estoy tocando la creación de DIOS más
perfecta en la historia de la humanidad, la perfección hecha mujer. Ella es lo
más bello del mundo hasta donde han podido llegar a ver estos ojos. Pueden
llevarme la contraria, aunque en el fondo todos sepamos que están ustedes
equivocados. No se lo voy a tener en cuenta.
P/D: Quien puede poner en duda
lo que ven mis ojos…
27 de Mayo de 2015 Jorge Emilio Rios Z.

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