domingo, 24 de mayo de 2015

Las dudas de mi señora.


_ ¿A qué viene señora a mi entierro?_,
_ ¿Duda acaso de mi muerte?_.
Acude a mí como infiel pecadora
por besar mis labios y besar la cruz.
En su egoísmo empeñoso por prevalecer
se aferra a mí,
_ ¡ahogándome!_,
_ ¡restándome tiempo!_,
 _ ¡robándome!_...
_ ¿Duda de mi espiro?_,
_ ¿A caso no fue mi voz quien la llamó desesperado?_,
_ ¿A caso el pálido paisaje que dibuja mi rostro,
entre mortajas de blanca seda, no alcanza para llenar su credo?_
_ ¿O pretende disimular un pecado,
por algo que le salió bien?_.

_ ¡Señora!_, resigno el espacio cedido por la vida,
al embrujo de sus brazos;
Y hasta el aire que se escapa de mi pecho
como cual noche funesta,
dejándome desocupado.
_No dude señora_,
 soy su amante…



02de Mayo de 2015                        Jorge Emilio Rios Z.




No hay comentarios:

Publicar un comentario