Las
dudas de mi señora.
_ ¿A
qué viene señora a mi entierro?_,
_ ¿Duda
acaso de mi muerte?_.
Acude a
mí como infiel pecadora
por
besar mis labios y besar la cruz.
En su egoísmo
empeñoso por prevalecer
se
aferra a mí,
_ ¡ahogándome!_,
_ ¡restándome
tiempo!_,
_ ¡robándome!_...
_ ¿Duda
de mi espiro?_,
_ ¿A
caso no fue mi voz quien la llamó desesperado?_,
_ ¿A
caso el pálido paisaje que dibuja mi rostro,
entre
mortajas de blanca seda, no alcanza para llenar su credo?_
_ ¿O
pretende disimular un pecado,
por
algo que le salió bien?_.
_ ¡Señora!_,
resigno el espacio cedido por la vida,
al
embrujo de sus brazos;
Y
hasta el aire que se escapa de mi pecho
como
cual noche funesta,
dejándome
desocupado.
_No
dude señora_,
soy su amante…
02de Mayo de 2015 Jorge Emilio Rios Z.

No hay comentarios:
Publicar un comentario