jueves, 18 de junio de 2015

Ausencia.

Cien puñales sembrados en mi pecho,
cien puñales y una desazón.
Espectro que me acobarda el beso,
que da miedo al amor;
Un puño cerrado llorando Rosarios de infortunios,
un amargo adiós que me acaricia
con un agónico sin sentido de existencia,
como cual amor casual de una noche oscura,
sin pasión y sin estrellas.
Un beso que se escapa en puntilla de pie;
Ladrón miserable que deja un vacío, a cambio de más vacío.

 _Así emigras.
Te emancipas de mis manos,
ya provista de tus fuerzas.
Eres golondrina libre, lista para el vuelo.
Yo, soy pasado, y tú, la ausencia.
Cien puñales sembrados en mi pecho quedan,
cien puñales, una desazón,
y el beso que se escapa de puntilla de pie,
como cual ladrón que robo mi vida,
dejándome un vacío a cambio de más vacío,
una rosa negra de despedida,
_Así te marchas…





18 de junio de 2015                           Jorge Emilio Rios Z







martes, 16 de junio de 2015

 Sombra de castaño.


En este día, en que tu ausencia mata mis recuerdos
cierro mis ojos para sentir tu voz; Pero hoy,
Ya no despiertas...
Te venció el espejo roto del alma, ¿Y que viste?
_Quien no eras, ni quisiste ser;
Una sombra sumisa acariciando su blanca mortaja.
Tus manos, aún firmes, apretaron mis manos;
Manos que temblaron más que las tuyas desgarrando un adiós, besando sombras.
Hoy el día se hará eterno en mí ser
recordando sonrisas y lágrimas...
Hoy serás por siempre
una ola a la orilla del mar, un castaño en el monte,
Un latido más en mí apenado corazon.
Hoy, ya no despertaras,
Y la vida seguirá su curso,
Aunque los espejos estén rotos.
 _Pero dime_, 
¿Ves el horizonte?
¿Ves lo que hay al final de este viaje?
Cerraré mis ojos con la esperanza de que mis manos tan solo puedan sentir una vez más tu presencia,
Pero no caigas en la tortura de extrañarme.-


16 de junio de 2015                         Jorge Emilio Rios Z





jueves, 11 de junio de 2015

"CARTA DE UNA MADRE A SU BEBE"

Hoy entiendo el sentido de la palabra mamá… el amor que encierra esas cuatro letras y la responsabilidad que también lo envuelve. Duerme y crece tranquilo, amorcito, que aquí tu mamá velará por ti, porque eres el nuevo motivo de mi vida.
Poco a poco fuiste creciendo en mi vientre, siento tus pequeños codos luchando por un espacio, siento tus patadas y hasta tus hipos que accionan mi piel todos los días a la misma hora. Estoy consciente de los instantes en que duermes, así como de la música que te gusta más. Sé que puedes sentir mis caricias con todo el amor. Para qué decir cómo me siento cada vez que me hacen una ecografía y puedo sentir tu corazón latir.
Te amo mucho… eres un pedacito que da sentido a todo y se transforma en el resultado de un gran amor.
Eres hermosamente inocente, hambriento por descubrir el mundo que te cobija a pesar de tus pocos meses de edad.
Reconozco que has corrido riesgos conmigo, pero créeme que nunca quise que los tuvieras y sufrí mil veces más que tú al ver el peligro en el que estabas. Hoy mi intuición de mamá cobra mayor seguridad.
Me comprometo a seguir protegiéndote y a velar para que sigas siendo un niño sano y radiante, que crezcas sin apuros y sin presiones, simplemente que te des tus tiempos para que sigas siendo mi terroncito suave de azúcar.

BESITOS...

P/D: Dedicado a todas las madres.


Jorge Emilio Rios Z.                         11/06/2015





viernes, 5 de junio de 2015

 Relato de un diciembre.

Recuerdo el poderoso tintineo de una aparición soberana el día que te vi por primera vez, incluso los momentos previos como antesala de lo que estaba por venir. Aquella había sido una milagrosa noche entre dos seres heridos con las dagas del desamor.
Diciembre estaba agonizando y yo caminaba tomado de tus manos por las calles de una ciudad que pedía a gritos un momento de silencio y un beso...
En medio de tanta gente que deambulaba a paso ligero, con bolsas y regalos, nadie reparaba en ambos, como tampoco, ambos logramos hoy recordar un solo rostro de los cientos con los que nos cruzamos. Pasear por esas calles era paradójicamente ser consciente de que nuestras propia soledades estaban rodeadas de gente, una marabunta anónima y pálida, como las luces debilitadas que se reflejaban en los charcos que la lluvia de las primeras horas de la madrugada había creado, como por arte de magia; Madrugada complacida de aportar su dosis de romanticismo y melancolía, porque la lluvia olía a deseos de amar y ser amado.
Tras su paso, el amanecer se llenó de una gran abundancia, como si todo lo que despertaba se iba tras nuestro, igual que el verano va tras la primavera.
Recuerdo que desde ese instante fuiste mía…


05 de junio de 2015                                                    Jorge Emilio Rios Z.



P/D: A Carla Vanina Morrone 






miércoles, 3 de junio de 2015

El faro de la espera
Usted,
conoció su corazón y lo ha amado aguardándole,
desnuda en alma por miles de noches
y con su apasionado ser sigue esperando
que regrese por su amor,
sintiéndose perdida.

Él fue aquello que indecible le ofendiera con su ausencia.
Ese amor eterno de sentir profundo
insondable pozo que su alma perforada
de inmortal e infinita llama conmoviera.

Es ése sueño que vislumbrado se escapara pronto
y a sus manos dejara de vacío inertes de carisias.
Ingobernable amor que usted ampara
acunando su fe y su esperanza la simiente.

Ahí, en el acantilado cerca del horizonte
se encuentra esperando su alma
al que se fue en un día muy claro
dejándole, dos esperanza y una estrella.

Ha mucho que partió su amado,
siempre fiel a la promesa dada
continua su quebranto,
sin lucero de esperanza hechizada.

Desde tiempos las tormentas del mar embravecido,
la rodean con sus olas profundas
de dolencias, que son penas que la embarga.

Mártir roca arrodillada al pasado,
nostálgica y aferrada
como cual farol que señala los recuerdos de su amado. 
Aguantas las esperanzas amarrada
a un enfurecido mar se torne calmo.

Como un presagio, piensas señora,
_si mi amado a mi lado no virara,
mirando mi fanal jamás pudiera,
entonces yo entregaría mi ser
para que fuera amado ya sin miedos._


_ ¿Acaso los dioses del mar la oyeron?... _
El milagro ocurre...el mar se calma y serenan las olas;
Por el horizonte que sus ojos tanto otearan
se asoma el ansiado sol que trae un marinero
con la mirada brillante de mil estrellas, y al oído le dice,
“la espera, su espera...valió la pena”.


04 de Junio de 2015                           Jorge Emilio Rios Z.



lunes, 1 de junio de 2015

El vagabundo escritor.


"No soy un hombre que sabe, pero sí que piensa y ve.
He sido un hombre que busco, y lo soy aún;
Pero no busco ya con el arrebato adolescente,
ni en los libros rojos;
Comienzo a escuchar la enseñanza de la mitad de la vida,
y mi sangre murmura en mí sus experiencias.
Mi historia no es agradable,
No es dócil ni armoniosa como las historias supuestas;
Sabe a insensatez, a soledad, a locura,
y a un sueño inconcluso,
 _ ¡que me golpea el pecho desde siempre!_
Como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos."
He aprendido en las calles largas y silenciosas.
Cuando caminaba en tinieblas y tropezaba y caía
y me levantaba y pisaba con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas,
y alguien detrás de mí también las pisaba:
me detenía, se detenía;
y corría,  y me corría. Volvía el rostro: Y nadie.
Todo estaba oscuro y sin salida,
y daba vueltas y mil vueltas en las esquinas
que apuntaban siempre en dirección
a la calle de la soledad,
donde nadie me esperaba ni me seguia,
donde yo seguia sueños que tropiezaban
y se levanta y me decían al verme: _¡lucha!…_


P/D: Hubo un tiempo en que la soledad me arrullo fuertemente entre sus brazos, la calle fue mi único mundo y la pobreza, una gruesa manta que tapo mis dolencias y abrigo mi abandono, (de esa época, no me arrepiento de nada…)


02 de Junio de 2015                                     Jorge Emilio Rios Z


         



                                                   
MI FORMA DE SER

Creo en mis formas, en mis caminos; en esos que duelen pero que rinden sus frutos.
Creo en la senda de la verdad, en el camino difícil, en los desafíos.
Creo en mi alma, en esa porción por ti, agazapada de mí.
Creo en quien soy y, por lo tanto, en quien a pesar de los fracasos no tengo intenciones de dejar de ser.
Creo en mi sueño y en los tuyos, en el magnífico sueño que seguiré construyendo a tu lado hasta que no me queden más fuerzas para creer ni siquiera en el creador.
Creo en el destino, en mi historia, en mis pasos y en mi usanza.
Creo en mis ganas de dar y creo en un mundo maravilloso que espera recibir mi gesto de cariño.
Creo en la amistad, en los besos tuyos, en la lluvia, en las sonrisas y en los profundos secretos.
Creo en la vida a partir de ti, y en la magia con la que tocas todas las cosas.
Creo en el destino y en un futuro de recompensa para quienes afrontan el desafío de ser fieles a sus principios y así mismos. Creo en mí; pero sobre todo creo en Dios cuando caigo, cuando no tengo fuerzas, cuando los huracanes sopla y mis velas se someten, sigo creyendo en aguantar y en volver con todas mis fuerzas para seguir y seguir creyendo,_ ¡en Dios, en vos, en mí!_,  
para seguir andando, y seguir viviendo, y seguir amándote.
Creo en el amor y en ese modo indescriptible de estar abierto ante la vida…

01 de Junio de 2015                                              Jorge Emilio Rios Z.